En algún momento de nuestras vidas, todos hemos escuchado de nuestras madres o abuelas la importancia de actuar bien y de lo fácil que es sentar un precedente y quedar “marcado” a través de nuestras acciones. Cómo olvidar entonces el conocido dicho “Cría fama y échate a dormir”

En el consciente colectivo de millones de personas, China es sinónimo de grandes dinastías, cultura milenaria, gastronomía, turismo y alto desarrollo tecnológico. Grandes cualidades a las que además hay que sumar su robustez económica, que la han transformado a lo largo de los años en una de las grandes potencias económicas mundiales.

Sin embargo, el dragón oriental ha debido cargar durante años con el fuerte estigma de ser la cuna del plagio y la piratería. Realidad que opera como importante barrera en la atracción de inversión extranjera y que el gobierno chino está empeñado en cambiar, a través del desarrollo de un ambicioso plan que incluye acciones permanentes con mayores fiscalizaciones, infracciones y castigos para la violación de los derechos de propiedad industrial en internet, los de patente y de variedades vegetales, entre otros. Una lucha en la que también han buscado aliados internacionales como la reciente firma de una declaración conjunta sobre Propiedad Intelectual con Argentina, la que además de promover la innovación y transferencia de tecnología entre ambos países, también busca resguardar las patentes de la piratería.

China está cambiando. Ya no quiere ser la cuna de la piratería, sino de la innovación, un cambio en el que gobierno y universidades juegan un importantísimo rol. No por nada han sido el país con más aplicaciones por patentes de invento durante los últimos 7 años, según Wan Gang, presidente de la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de China.