Muchas veces las organizaciones desconocen su capacidad de generar conocimiento valioso, perdiendo la posibilidad de diferenciarse de sus competidores o de agregar valor a sus productos y servicios, mediante la protección de su Propiedad Intelectual

"El capital intelectual se reconoce como el activo más importante que poseen muchas de las empresas más grandes y poderosas del mundo"

Kelvin King, Socio Fundador de Valuation Consulting

 

Según la OMPI, la Propiedad Intelectual se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, diseños, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio. La legislación cuenta con diferentes herramientas que permiten proteger los desarrollos de las organizaciones, dentro de los cuales se encuentran las marcas, patentes, diseños industriales, secretos industriales, variedades vegetales, denominaciones de origen, derechos de autor, entre otros.  

 

La primera recomendación es siempre proteger. Para este propósito se debe estudiar con los expertos, si existe un potencial de protección y cuál es la estrategia de protección más adecuada, según las necesidades de la organización. Dentro de las ventajas que pueden tener las organizaciones al proteger su Propiedad Intelectual está la de generar diferenciación y ventaja competitiva, además de obtener un retorno económico, reconociendo así la importancia de la inversión tanto económica como de capital humano y tiempo, en el desarrollo de conocimiento valioso.

 

Pero, ¿qué se entiende por explotación de la Propiedad Intelectual? Es todo aquello relacionado con el uso, venta, comercialización, publicidad, transferencia de tecnología, licenciamiento y demás actividades que puedan generar un retorno económico para la organización, a partir de los derechos de Propiedad Intelectual. De otro lado, al valorizar estos derechos, es posible convertirlos en activos intangibles de las empresas, lo cual también genera valor para ellas.

 

Existen casos notables de empresas, universidades, centros de investigación y otras organizaciones que han crecido y generado valor a partir de la explotación de su Propiedad Intelectual, siendo una prueba viva de los posibles beneficios que se obtienen gracias a la protección y obtención de estos derechos.

 

En contraste, también existen casos conocidos en donde la no protección de la Propiedad Intelectual conllevó a pérdida de conocimiento, uso de ideas que posteriormente tuvieron éxito comercial, fuga de información vital para las organizaciones y uso de marcas que no se encontraban registradas.

 

Para finalizar, se recomienda lo siguiente:

Proteger: entre proteger y no proteger, la recomendación es siempre la primera.
Cuidado con los derechos de otros: así como algunas organizaciones no protegen sus derechos de Propiedad Intelectual, otras sí lo hacen. Al momento de ingresar al mercado o de ofrecer algún producto o servicio, es recomendable determinar si existen derechos de terceros que se puedan infringir.


Generar cultura de Propiedad Intelectual: todos los miembros de una organización deben ser conscientes de la importancia de salvaguardar información valiosa y de detectar posibles elementos que puedan ser protegidos.
Busque asesoría: para todos los puntos anteriores, busque contar con expertos que le guíen en el proceso, antes de que sea tarde.