En un mundo cada vez más competitivo y globalizado, la necesidad de diferenciar e innovar en los productos y servicios que ofrece una empresa se hace fundamental para la supervivencia de la misma en el tiempo. Adicionalmente, los clientes y usuarios son cada vez más conscientes de las implicaciones que existen alrededor de la producción y el ofrecimiento de dichos productos y servicios, de forma que un manejo adecuado de la protección del conocimiento generado por éstos resultará una herramienta muy valiosa para las empresas.


Preguntas tales como ¿Qué están requiriendo los clientes?, ¿Cómo podemos atender dichos requerimientos?, ¿Qué soluciones están ofreciendo los competidores?, ¿Cuál es la tendencia de la tecnología o servicio asociado?, permiten diseñar estrategias de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) dirigidas a atender las necesidades de los clientes y a generar elementos de diferenciación.
 

Ahora bien, mientras el mercadeo puede dar luces sobre la respuesta a la primera pregunta (¿Qué están requiriendo los clientes?), la Propiedad Intelectual se vuelve un aliado muy importante para el empresario a la hora de responder las demás preguntas. Por ejemplo, la vigilancia tecnológica permitirá responder las preguntas ¿Qué soluciones están ofreciendo los competidores? y ¿Cuál es la tendencia de la tecnología o servicio asociado?, otorgando al área de I+D+i una guía sobre la mejor manera de disponer los recursos disponibles, evitando la duplicación del esfuerzo y respondiendo, mediante el desarrollo de dicho I+D+i, a la otra pregunta: ¿Cómo podemos atender dichos requerimientos? Finalmente, los frutos de estas actividades podrán protegerse mediante los diferentes mecanismos disponibles de Propiedad Intelectual, blindando a la empresa frente a los competidores.
 

Las empresas pueden acceder a diferentes mecanismos de protección de sus intangibles dentro de los cuales se destacan las marcas, las patentes y los diseños industriales, pero también están los secretos industriales, los derechos de autor, las variedades vegetales y las denominaciones de origen. Cada empresa podrá, mediante la gestión de la protección, contar con un portafolio de intangibles ajustado a su perfil y necesidades, el cual podrá igualmente ser explotado según las directrices estratégicas y los objetivos corporativos respectivos.
 

Se tiene entonces que la generación de conocimiento y diferenciación en las empresas debería estar asociada a un acompañamiento permanente de los instrumentos que la Propiedad Intelectual, estableciendo en cada paso una optimización de la información disponible en el estado del arte, la protección de los resultados y la posterior gestión del portafolio.
 

¿Por qué resulta entonces tan relevante la Propiedad Intelectual como herramienta de competitividad e innovación para las empresas? En línea con lo mencionado anteriormente, la Propiedad Intelectual permite proteger aquellos elementos que conceden efectos diferenciadores y por ende, representar un retorno económico sobre la inversión hecha en I+D+i. Igualmente, dado que dichos elementos resultan bienes de las empresas, pueden ser gestionados, explotados, vendidos, licenciados y transferidos, en respuesta a una estrategia comercial. Por último, una empresa que protege sus intangibles genera una imagen de seriedad y compromiso hacia los clientes y demás stakeholders.