Cada vez más los logotipos asumen la asignatura institucional, por lo que que tienen que estar presentes en todo lo que se hace en la empresa. Para sobrevivir, subsistir e incluso sobresalir, las marcas y logotipos tienen que seguir un patrón, viéndose casi obligados a vestirse cada vez más de las llamadas nuevas tecnologías, principalmente las tecnologías “responsive”.

Como es de esperar son las grandes empresas líderes de mercado, habitantes incondicionales del imaginario de los consumidores, las que más sufren con el impacto de la era digital. Esto se debe a que están obligadas a una rápida adaptación para resistir  las tendencias impuestas por un mercado y consumidores cada vez más exigentes, dentro de un entorno pautado por el aumento de los smartphones y el consecuente crecimiento del acceso al internet desde los dispositivos móviles. 

Con los incesantes cambios y nuevos hábitos del llamado consumidor “conectado”, cada vez más unido a las tecnologías "responsive" y ansioso por ver marcas de su interés, crece también por parte de las grandes empresas la necesidad de integrar, de forma adaptada, sus marcas y logotipos en todos los canales posibles para que los consumidores puedan retener fácilmente lo que buscan. 

De la creciente necesidad por parte de las empresas en contestar y acompañar de forma cualitativa las tecnologías "responsive”, se destaca también la necesidad de constante adaptación.

Sólo la presencia de las marcas y logotipos en canales propios, adecuados y de acceso inmediato es capaz de garantizar la supervivencia e incluso alcanzar nuevos éxitos. Para ello, es fundamental que las empresas garanticen al consumidor que el correspondiente “site” de interés pueda ser visualizado en diferentes sistemas operacionales de todas las formas posibles. 

En este contexto acompañar las tecnologías "responsive” no es un lujo, sino una cuestión de supervivencia para las marcas, los logotipos y las empresas.