Entrevista a Farrokh Keneshkar, director general de Clarke, Modet & Cº. El directivo de la firma de patentes y marcas afirma que "España se está recuperando, pero a nivel doméstico falta mucho para ver el cambio".

La firma española Clarke, Modet & Cº, especializada en patentes y marcas, además de servicios legales, y que cuenta con 32 oficinas en 10 países ha experimentado importantes cambios en los últimos meses. Por un lado, la compañía ha trasladado su sede principal en Madrid a un edificio en Príncipe de Vergara, junto al Auditorio Nacional y enfrente de Uría Menéndez. Por otro, tras 17 años, se ha nombrado a un nuevo director general. La nueva etapa está liderada por el persa Farrokh Keneshkar, ingeniero informático por la Universidad de Cambridge y que ha desarrollado su carrera en España como alto ejecutivo en las multinacionales Steria y Hewlett Packard. 

Keneshkar, que proviene del mundo tecnológico, está llevando a cabo un proceso de transformación de la compañía. "El mundo está en constante cambio. Lo que antes no era posible, ahora sí, gracias a la tecnología. Hoy en el planeta hay más móviles que personas, algo que hace diez años era inimaginable. Siempre ha habido cambios, pero no tan rápidos. Y las compañías, en un mundo global y con clientes globales, quieren proveedores globales", explica el directivo. Por eso, la firma está trabajando en interconectar mucho más sus sistemas y procesos en todo el mundo.

En 2014, Clarke ha cerrado un buen año económico, por encima del año anterior, con una facturación total de 48,2 millones de euros, gracias sobre todo a los ingresos provenientes de Latinoamérica, ya que en España aún se nota la crisis económica y se ha decrecido. "El año 2015 ha empezado mejor, y creemos que creceremos por encima del 12% globalmente y en España podríamos aumentar un 9%", asegura Keneshkar.

En cinco años, el nuevo director quiere que Clarke "sea el primer proveedor del sector, no sólo en patentes como lo es ahora, sino también en marcas", explica. Una de las cosas que está implantando el nuevo primer ejecutivo es que la compañía se involucre en todas las etapas del proceso y no sólo en el registro de la patente. "Queremos asesorar y dar valor añadido también durante el proceso de la idea, de la investigación y de la innovación, antes de patentar", subraya Keneshkar.

Recuperación

El nuevo director general opina que "es evidente que en 2015 está empezando la recuperación en España, al menos a nivel macroeconómico, con un ritmo de crecimiento diferente. El país está cambiando, pero para que esto sea percibido de verdad por la economía doméstica y se genere empleo de calidad, todavía queda bastante tiempo, unos siete años para ver el cambio".

Por otra parte y en relación con la actualidad política, Keneshkar piensa que los partidos minoritarios son fundamentales. "Ayudan mucho estando en la oposición y también haciendo pactos positivos, porque ponen condiciones que son buenas para el país", explica. Además, "los políticos deberían trabajar más como empresas, con evaluaciones 360º cada año, auditorías externas y que su salario dependa del nivel de responsabilidad y objetivos".

Las familias Gómez-Acebo y Pombo

Clarke, Modet & Cº fue fundada en 1879 por el industrial Albert Clarke; Fernando Modet y Almagro, conde de Casa Eguía, y José Gómez-Acebo y Cortina, quien fuera ministro de Fomento en el siglo XIX. En la actualidad, la compañía pertenece a la familias Gómez-Acebo y a los Pombo, que entraron décadas después en el accionariado. Tanto Fernando Pombo como, sobre todo, Ignacio Gómez-Acebo -fundadores también del bufete de abogados Gómez-Acebo & Pombo- fueron grandes impulsores de la compañía, cuya gestión diaria siempre se ha externalizado a cargo de directivos profesionales externos, como el caso de Farrokh Keneshkar. Fue creada desde el principio como una firma orientada a la gestión de patentes y servicios de propiedad intelectual. En sus paredes rebosan multitud de encuadernaciones de patentes de inventos que han pasado por la firma y que han ido cambiando la industria española desde el siglo XIX. Hay algunas joyas, como la bombilla de Edison o el neumático de Goodyear.

POR CARLOS GARCÍA-LEÓN | MADRID | EXPANSIÓN