Entrevistamos al Dr. Eduardo Charreau, presidente de la Fundación IBYME y dos veces jurado del Premio Clarke, Modet & Co Argentina al periodismo de Divulgación.

A partir de su vasta experiencia y su rol como jurado en los premios de Clarke, Modet & Co., ¿cuál diría que es actualmente el estado de la ciencia y la innovación en la Argentina?

Indudablemente, el panorama es muy amplio. Hay mucha gente haciendo ciencia y desarrollo tecnológico, organizado, con resultados ponderables, y que merecen su difusión; y hay también quienes se inclinan más por hacer pequeñas cosas, o copias de lo que ya se conoce en otras partes del mundo. En cuanto a la innovación en el país, en general no es algo que pueda considerarse espectacular. Si bien en los últimos años ha habido desde el Estado un fuerte estímulo para que eso ocurra, dando posibilidades con distintos subsidios o estrategias para favorecer estas actividades, al analizar por ejemplo el número de patentes vemos que estamos retrasados. De cualquier manera que se las mire, tanto la ciencia como la innovación argentinas aún se encuentran retrasadas.

¿Es posible que el número de patentes no refleje del todo la realidad?

Es cierto que hay un desfasaje en el tiempo, por la demora que implica el registro de una patente, pero aún así, teniendo de alguna forma llegada a lo que se está invirtiendo en distintos proyectos para promover la innovación, y a los resultados que se están obteniendo de ellos, yo me animaría a decir que aún no están siendo del todo exitosos. El retorno todavía es pequeño. Esa es quizá, desde mi punto de vista, la preocupación más grande. Porque el esfuerzo que se está haciendo en Ciencia y Técnica es realmente notable, priorizando especialmente Innovación y Desarrollo por sobre las ciencias básicas. Y no digo que esté mal; pero me gustaría ver algo más de resultados al respecto. Esto tomando las generalidades, por supuesto. Como ha ocurrido prácticamente siempre, hay grupos que realmente han hecho desarrollos muy importantes.

¿Cuáles son sus perspectivas a mediano plazo?

Yo creo que de cualquier manera esta es una rueda que se lanzó, que se echó a correr, y que necesita su tiempo para crecer y consolidarse. Hay que generar iniciativas desde la comunidad científica, desde el Estado y desde el sector privado fundamentalmente, pues el desarrollo de la ciencia y la tecnología debe ser un esfuerzo conjunto, y creo que se está logrando. Necesitamos un poco más de tiempo al respecto; los frutos de la ciencia no se ven en un periodo corto.

Mencionó al sector privado, ¿cómo se articula en esta dinámica?

Lamentablemente, ahí existe un bache grande. Yo creo que seguimos estando en el 0,6% del PBI dedicado a Ciencia y Técnica, cuando tendríamos que estar en este momento por encima del 1 o el 1,5%. Pero del porcentaje que se está poniendo, diría que prácticamente el 80% lo está invirtiendo el Estado. Entonces lo que se necesitaría es que el sector privado ponga al menos un 40% al total dedicado a Ciencia y Técnica; allí está el futuro de todo esto. Cuando se llegue a esa proporción, como ocurre en la mayoría de los países desarrollados -por no decir el 50% y el 50%-, recién ahí se pasa la barrera límite para el desarrollo profundo.

¿Y qué falta para que eso suceda?

Más allá de los esfuerzos del Estado hay otras dimensiones en lo que hace a la economía y la política del país que afectan al sector privado. Hasta que todo no empiece a marchar más o menos unificadamente, va a ser un poco difícil.

¿Qué papel cumplen en todo este entramado los periodistas científicos y los medios de comunicación?

Ante la complejidad creciente de la ciencia, sin duda se torna un imperativo la apropiación social del conocimiento, de lo contario la ciencia pierde parte de  su potencial y se empobrece cualquier proyecto de país. La sociedad perdería en realidad la oportunidad de ser protagonista de un conocimiento colectivo. Por eso me parece que el concurso que hace Clarke, Modet & Co. es tan reconocido por todos los que de alguna manera estamos interesados en el desarrollo de la ciencia en la Argentina. 

En el éxito del desarrollo científico, el rol del periodismo de divulgación es clave; me ha tocado vivirlo cuando presidía el CONICET. Una cosa es pedir presupuesto para un proyecto que ha sido tomado por el periodista, explicado, comprendido, y entonces uno puede ir a pedir con bases conocidas por los legisladores; y otra cosa es ir sin tener ese apoyo, a oscuras, es totalmente diferente. Y eso en estos diez o quince años ha cambiado una enormidad: se ha profesionalizado muchísimo, y hoy se cuenta con periodistas científicos muy destacables.

Eduardo Charreau es Doctor en Ciencias Químicas. Se inició como investigador bajo la dirección de Bernardo Houssay y se destacó por sus trabajos en endocrinología molecular. Fue Profesor de la Universidad de Harvard y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Entre sus principales actividades institucionales, se desempeñó como Director del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), y presidió la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y el CONICET. Autor de más de 200 publicaciones, recibió numerosas distinciones internacionales por su labor.