Vía La Tercera

Pese a la caída en la inversión interna, Chile se situó en 2014 dentro del grupo de los 20 principales receptores y emisores de inversión extranjera directa (IED), según el Informe Mundial de Inversiones de la UNCTAD, dado a conocer este miércoles por la Cámara de Comercio de Santiago

En el caso de la recepción de IED, Chile alcanzó la posición número 11 (21 en 2013), con entradas por US$23 mil millones. En cuanto a las salidas de inversión extranjera, se ubicó en el lugar 19 (29 en 2013), siendo el único país latinoamericano dentro de los 20 principales.

 

A nivel mundial, el informe revela una disminución del 16% en los flujos de IED, bajando hasta los US$1.230 miles de millones en 2014. De acuerdo al reporte, la caída se explica por la fragilidad de la economía mundial, la incertidumbre política para los inversionistas y un complejo escenario geopolítico.

 

Estados Unidos, que había sido el principal receptor de inversión extranjera en 2013, cedió posiciones hasta el tercer lugar, siendo sobrepasado por China, que alcanzó los US$129 mil millones y Hong Kong con US$ 103 mil millones. 

 

Las economías en desarrollo atrajeron US$681 mil millones en inversión extranjera directa y siguen siendo el principal destino de los flujos globales de inversión, con el 56% del total. Además, alcanzaron un récord de 35% de las salidas mundiales de IED, muy por encima del 13% que tenían en 2007.

 

Pese al sombrío panorama de 2014, el informe anticipa una recuperación sostenida de la IED mundial y proyecta un incremento del 11% para 2015, llegando a US$ 1.400 miles de millones. El informe también prevé nuevas subidas a US$ 1.500 miles de millones en 2016 (8%) y a US$ 1.700 miles de millones en 2017 (16%). Los países desarrollados debieran experimentar un gran aumento de los flujos durante este año (superior al 20%), consistente con una mayor actividad económica. Las entradas de IED en los países en desarrollo, en tanto, seguirán siendo altas, aumentando en un promedio de 3% en los próximos dos años.

 

En América Latina y El Caribe, luego de cuatro años consecutivos de crecimiento, las corrientes de inversión extranjera directa (IED) disminuyeron un 14% a US$ 159 mil millones en 2014 (sin incluir los centros financieros transnacionales del Caribe).

 

Según el informe, ello se debió principalmente a una disminución del 72% en las fusiones y adquisiciones transfronterizas en América Central y el Caribe, y a la caída de los precios de los productos básicos, que redujo la inversión en las industrias extractivas de Sudamérica. En esta subregión las inversiones siguieron disminuyendo por segundo año consecutivo, un 4% a US$ 121 mil millones, y todos los grandes países receptores, salvo Chile, registraron caídas en su recepción de IED.

 

Brasil registró un ligero descenso de las entradas de IED por tercer año consecutivo, pero siguió siendo el primer destino de la IED en la región con entradas por US$ 62 mil millones de dólares (-2%).

 

Chile recuperó su posición como segundo mayor destino de las entradas de IED en la región (desplazando a México). Las inversiones aumentaron un 38% a US$ 23 mil millones, impulsadas por niveles excepcionalmente altos de fusiones y adquisiciones, las que se triplicaron hasta cerca de US$ 9 mil millones. Sólo dos operaciones puntuales, una en el sector farmacéutico y otra en el energético (gas natural), sumaron más de US$ 6,5 miles de millones. La inversión extranjera destinada al desarrollo de nuevos proyectos en Chile, sin embargo, disminuyó significativamente, desde más de US$ 10 mil millones en 2013 a menos de US$ 6,6 miles de millones (-35%).

 

Pese a lo anterior, el tamaño de las operaciones de adquisiciones de empresas locales y la caída en la inversión interna permitió a la inversión extranjera alcanzar una proporción récord de 40% sobre la formación bruta de capital en Chile, muy por sobre el 25% registrado en 2013.

 

En el caso de las inversiones hacia el exterior, los flujos de IED desde los países latinoamericanos disminuyeron en un 18%, a US$ 23 mil millones, arrastradas por la reducción a la mitad del valor de las adquisiciones transfronterizas (a US$ 8.4 miles de millones).

 

En 2014 Chile fue el principal inversor directo de la región en el extranjero, con salidas que aumentaron un 71%, a US$ 13 mil millones. México, el segundo mayor inversor en el extranjero de la región, registró un descenso del 60% en sus salidas de IED, a US$ 5 mil millones.

 

El informe concluye que, después de más de un década de fuerte crecimiento impulsado por América del Sur, las perspectivas de la IED en América Latina y el Caribe se ven poco alentadoras.

 

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