El Sistema de Madrid, se muestra como un instrumento que facilita la internacionalización y la expansión del comercio exterior ofreciendo ventajas para los usuarios y titulares de marcas nacionales, tales como el ahorro en la presentación de solicitudes en el extranjero, simplificación de trámites post-registro, extensión de protección, etc...

Si bien es cierto que quienes mejor han utilizado los beneficios de la adhesión de México al Protocolo son las empresas extranjeras que, desde sus respectivos países, pueden solicitar la protección de sus marcas en nuestro país, también lo es que el porcentaje real y/o potencial de titulares de marcas mexicanos que tienen los medios y/o interés para expandir y posicionar sus marcas en varios de los países contratantes (o tan siquiera en alguno de ellos), va en aumento.

De acuerdo al Lic. Víctor Adames en su artículo publicado para www.worldipreview.com, la OMPI estimaba que, durante el primer año de la entrada en vigor del Protocolo de Madrid en México, se presentarían 500 solicitudes internacionales teniendo al IMPI como Oficina de Origen y, aproximadamente, 10,000 solicitudes teniéndolo como Oficina Designada. 

Al día de hoy, si bien en México se han presentado sólo 46 solicitudes internacionales que señalan al IMPI como oficina de origen (de las 500 que se esperaban), a niveles internacionales se ha designado a México en, aproximadamente, 8,817 veces.

Aunque pudiera parecer alarmante o cuestionable la desigualdad evidenciada en los números anteriormente proporcionados ante un país como el nuestro, el Protocolo de Madrid apunta a promover el registro o expansión de protección de las marcas en el extranjero de los titulares mexicanos, al igual que facilita a las grandes empresas internacionales el registro de sus marcas y, con esto, hacer más atractiva la inversión en nuestro país y fomentar la competitividad interna y externa.

Sabemos que los titulares de marcas en México no están suficientemente familiarizados con el sistema de registro de marcas de nuestro país, y mucho menos con un sistema de registro de marcas internacional que, además, requiere de modificaciones importantes en nuestro sistema marcario para poder explotarse en su totalidad pero la realidad actual es que se ha buscado por diversos medios ir poco a poco incrementando una cultura de protección y se ha visto una adecuación y concatenación de los Sistemas - Nacional y el de Madrid - preservando el principio de igualdad de trato a los usuarios - nacionales y extranjeros -.

En vista de lo anterior, y a poco más de un año de la implementación del Sistema de Madrid en México, la cuestión que pudiera surgir entonces en México es: considerando que el Protocolo de Madrid requiere de una reestructuración de un sistema que, teleológicamente se presume funciona de manera correcta y ágil, ¿era la implementación del Sistema de Madrid necesaria para el Sistema de Marcas en México? 

En primera instancia, parecería que el sistema marcario mexicano no necesitaba la implementación de un sistema que, a su vez, conlleva cambios en la estructura legal y procedimental interna; no obstante, para poder emitir un juicio respecto de este tema, se requiere, por un lado, que el mismo Sistema se encuentre trabajando plenamente con cada uno de los cambios necesarios para su buen funcionamiento; y, por otro lado, que dicho Sistema, así como sus alcances y ventajas, sean del conocimiento de todos los usuarios (tanto de los reales, como de los potenciales).

Por lo tanto, no solamente se necesita más tiempo para que el Protocolo se perfeccione y se consolide en México, sino que es requisito indispensable seguir promoviéndolo dentro de nuestro país, así como seguir concientizando a los pequeños y medianos empresarios sobre el valor y posible desarrollo de sus marcas en México y en el mundo, para poder afirmar con certeza y sin dudas que la decisión de implementar el Sistema de Madrid en México fue adecuada a la luz de los intereses de empresarios mexicanos en constante expansión de mercado y de un país cada vez más globalizado.