Internet tiene una doble cara: por un lado, es una amenaza que acecha y menoscaba los derechos de los autores de obras que circulan en la web y, por otro, se presenta como un mercado propicio con oportunidades al alcance de todos.

La industria del entretenimiento que en un principio se alzó en contra del nuevo enemigo ahora busca hacer las paces.  

No podemos desconocer que la llegada de Internet marca el inicio de un nuevo paradigma, que entraña nuevas formas de comunicación, nuevos hábitos de consumo y de entretenimiento. Los consumidores ya no se conforman con seleccionar  productos o servicios entre una variada oferta sino que ahora quieren participar, dar su opinión y compartirla. A estos nuevos consumidores los llamamos “prosumidores”: consumen y producen.

Frente a este marco de situación, aparecieron nuevas empresas con el fin de satisfacer este comportamiento, basadas en el intercambio de información como esencia de Internet. En Argentina, una de ellas, es el sitio web Taringa!, una comunidad virtual en la cual los usuarios pueden intercambiar textos, música, videos, imágenes, entre otros archivos. Un nuevo modelo de negocio que si bien satisface las necesidades de los “prosumidores”, en muchos casos atenta también contra los derechos de los autores del contenido que circula en el sitio.

En consecuencia, esta comunidad virtual, como tantas otras, ha sido blanco de acciones judiciales solicitando su baja por infringir Derecho de Autor. Esta decisión de destruir al enemigo fue la primera reacción que tuvo la industria de entretenimientos que resultaba ser la más afectada por la circulación libre de contenidos en Internet. En consonancia, también desde la industria se gestaron varios proyectos de Ley a nivel mundial para frenar el intercambio indiscriminado.

Actualmente, las industrias de entretenimientos se han atemperado y en muchos casos celebraron convenios con sitios web de intercambio de datos con el fin de “regular” de algún modo la circulación de contenidos protegidos bajo Derecho de Autor.

En Argentina, Taringa! se hizo eco de esta tendencia que impera a nivel mundial y celebró recientemente un convenio con la Cámara Argentina del Libro (CAL) mediante el cual Taringa! le brindará a la organización un canal de denuncias propio que habilita a la CAL a denunciar contenidos que infrinjan Derechos de Autor, darlos de baja automáticamente y luego revisarlos. Además, Taringa! acordó con la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) y la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) facilitar el intercambio de contenidos por Internet. 

La firma de estos convenios marca un punto de inflexión en nuestro país con relación al conflicto que plantea la circulación de las obras protegidas por Derecho de Autor en el entorno digital y la industria del entretenimiento; y al mismo tiempo, abre un camino de diálogo y trabajo en conjunto entre los distintos actores en pos de lograr un entendimiento ante la ausencia de una regulación específica.