Si nos atreviéramos a mirar más allá de nuestro entorno más inmediato, no nos resultaría difícil descubrir nuevas e interesantes oportunidades para nuestro negocio. El análisis de la información, cada vez más completa y accesible, y la gestión de los derechos sobre el conocimiento innovador son las principales claves del éxito en este escenario de interactuación donde todos ganan.

En tiempos como los actuales, entablar colaboraciones y alianzas es quizá la única forma en que muchas empresas logren salir adelante. Si pensamos en términos de desarrollo tecnológico, entendido éste como el principal motor de crecimiento de la industria moderna, la innovación abierta es una fórmula que se adapta bien a la crisis. 

 

Y es que ventajas ante esta difícil situación no le faltan:

 

  • Gracias a una previa labor de identificación de recursos externos (tecnologías, conocimientos, talento), nos permite implementar soluciones inéditas en la empresa.
  • Aprovechando los recursos de terceros, se reducen nuestros costes de investigación y desarrollo, y se acortan los tiempos de llegada al mercado de nuevos productos y servicios.
  • Identificando, además, y cuantificando, el talento y conocimiento propios, seremos capaces de ponerlos a disposición de otros, a cambio de un beneficio (unas veces económico, bajo la forma de regalías por el otorgamiento de licencias; otras estratégico, estableciendo una alianza comercial, o una joint venture, para garantizar la entrada en nuevos mercados; o meramente coyuntural, mediante su aportación a un consorcio para el desarrollo de determinado proyecto que nos permita seguir investigando y mejorando nuestra actividad).

 

Incluso puede dar lugar a interesantes opciones de financiación: piénsese en ejemplos como el de la reciente figura de la financiación masiva o crowdfunding, o el de la sindicación de créditos garantizados con intangibles como patentes o marcas, fenómeno ampliamente extendido en países con sistemas más avanzados como Estados Unidos (donde es frecuente la financiación basada en derechos de autor, especialmente en la industria musical y cinematográfica), y que empieza a conocerse también en España.

 

De lo que no cabe duda es que la innovación abierta es una realidad surgida de las actuales necesidades del mercado, que se alimenta de información y apuesta por sumar capacidades para crear nuevas cadenas de valor que trasciendan a la propia empresa. Cadenas en las que cada eslabón se encuentra sólidamente afianzado en el siguiente gracias a vínculos contractuales a través de los cuales se adquieren, comparten y transfieren los derechos de propiedad industrial e intelectual que protegen el conocimiento innovador. Cadenas que permiten distribuir uniformemente la tensión constante a que nos someten hoy las exigencias del mercado global.

 

Si bien no constituye, en esencia, nada nuevo, la innovación abierta nos brinda hoy día oportunidades que antes eran impensables. En este sentido, es cada vez más frecuente encontrar empresas que deciden aliarse con sus competidores tradicionales para desarrollar conjuntamente nuevas gamas de productos destinados a otros mercados secundarios, poniendo en común conocimiento, estructura y capacidades. De este modo consiguen abordar un mercado hasta entonces inexplorado, repartiéndose tanto el riesgo de la inversión como los posibles beneficios, incluida la titularidad sobre los resultados. 

 

Utilizando estrategias de innovación abierta es posible también encomendar el diseño de soluciones para la mejora de nuestros productos a una amplia red de usuarios, proveedores y profesionales ajenos a nuestra empresa, que se hallan dispersos a lo largo y ancho del mundo, conectándolos a través de una plataforma virtual. La innovación abierta se convierte así en una fuente inagotable de recursos, que pone el conocimiento general al servicio de tu necesidad particular, y que asimismo permite poner tu conocimiento a disposición de los demás a cambio de un beneficio contante y sonante. Un remedio, en definitiva, contra la crisis que atenaza nuestro maltrecho ecosistema de innovación.