A partir del mes de marzo Argentina se ha adherido al Programa Interface Pública-Miembros (IPM), una herramienta introducida por la OMA (Organización Mundial de Aduanas) para luchar contra la falsificación y la piratería.

La IPM consiste en una base de datos por medio de la cual el titular marcario ofrece información a los funcionarios aduaneros en tiempo real sobre sus productos, así como datos que permitan o faciliten la distinción entre mercaderías auténticas y falsificadas.

Este programa no reemplaza los procedimientos administrativos vigentes en cada país, sino que ofrece información adicional para que los funcionarios aduaneros controlen y fiscalicen de manera más eficiente. Facilita el intercambio de información entre el sector privado y las aduanas, a fin de mejorar la identificación (y confiscación) de productos falsificados.

Esta iniciativa fue presentada por la Organización Mundial de Aduanas durante la reunión del Consejo Directivo de la entidad, celebrada en junio de 2010 y se puso a disposición de las aduanas adscriptas a este organismo intergubernamental, unas 177 en todo el mundo, a partir del mes de diciembre pasado. 

La primera administración en utilizar este sistema fue la marroquí, a la que se sumaron luego Irlanda, Japón, Sudáfrica y recientemente la Argentina.

Estos cinco países han sido elegidos por la OMA para implementar una prueba piloto de la herramienta. En el caso de la Argentina, la elección se basó en el reconocimiento a la “permanente lucha del país contra el contrabando y la piratería”.

Como es bien sabido, los funcionarios aduaneros se encuentran en la primera línea en la batalla que se libra contra la falsificación de productos. En este sentido, el 90 % de los productos falsificados confiscados en Europa y el 70% en el resto del mundo, tiene lugar en procedimientos aduaneros. Consideramos que la IPM ofrece recursos muy útiles para combatir este flagelo. Veremos cómo evoluciona.