De acuerdo a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), las industrias creativas son aquellas industrias basadas en la explotación de propiedad intelectual (principalmente a través de derecho de autor). Para algunos países como el Reino Unido y Canadá, las industrias creativas son ya un sector económico en la estrategia de desarrollo de nación. Sus resultados son sobresalientes: pocos sectores llevan un ritmo de crecimiento tan acelerado. El tema de las industrias creativas ahora comienza a sonar con más insistencia en México.

Definir las industrias creativas no es algo sencillo, dado que varios países muestran en su definición sus intereses y perspectivas de apoyo al sector. Pero en común, las definiciones apuntan a todas aquellas industrias que se basan en la creatividad y habilidades de individuos (talento). Se distinguen por su gran potencial de negocio y empleo a través del desarrollo de propiedad intelectual. El caso del Reino Unido, que en su definición además incluye un listado de industrias para decir con certeza de qué tipo de empresas se habla (de publicidad, arquitectura, piezas de arte, artesanías, diseño, moda, cine, música, artes escénicas, editorial, software, juegos de video, radio y televisión, entre otros), es desde 1997 un modelo de desarrollo a seguir. Sus resultados han sido sobresalientes.

La OMPI, a través de una división que creó en 2006 para apoyar el desarrollo de negocios en las industrias creativas,  reconoce la importancia de éstas en dos aspectos: por un lado, su gran importancia económica; por el otro, la diversidad cultural que está en juego con la circulación de bienes simbólicos.

Según la edición más reciente del reporte “Creative Economy” emitido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Noviembre de 2010, las industrias creativas se mantuvieron de 2003 a 2008, a un ritmo de 14% de crecimiento en promedio, mientras otros sectores económicos mostraban ya una tendencia a la baja, e incluso algunos países señalaban la posibilidad de una crisis. Tan sólo en la Unión Europea, se generan anualmente alrededor de 636 millones de Euros de ganancias, según el mismo reporte de la ONU.

De 2003 a 2008, la contribución económica de las industrias creativas en algunos países como el Reino Unido, fue de alrededor del 8% del Producto Interno Bruto (GDP), de acuerdo al documento citado. Algunos estudios realizados en México por el economista Ernesto Piedras, apuntan a un promedio similar (entre el 6.5% y 8% de aporte al PIB Nacional). Sin embargo, la contribución económica, en términos de beneficio social, es mucho menor, ya que una parte importante del valor de las industrias creativas en México se queda en la llamada economía sombra o piratería, un tema que el país debe encarar si quiere desarrollar este sector.

La posición de México para detonar el sector creativo, a nivel de estrategia económica de desarrollo, ha sido muy pasiva. Sin embargo, comienza a haber algunas muestras de interés por organismos que incentivan el desarrollo a la innovación. Pro México, por ejemplo, dependiente de la Secretaría de Economía, ya trabaja en una estrategia de impulso a las empresas de creatividad, en donde cine, videojuegos, proyectos de e-learning, animación digital y multimedia, son las áreas más importantes. Pro México, en conjunto con otras organizaciones, realiza el proyecto “Ciudad Creativa Digital”, que será un buen ejercicio de lectura sobre las empresas creadoras de contenidos digitales para medir su potencial de exportación. El tema de industrias creativas, además, se incluyó por primera vez en las mesas de diálogo del Congreso 2011 de Innovación y Sustentabilidad de la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Teconlógico.

Mientras otros países de manera estratégica están buscando concentrar cada vez mayor talento en ciertas ciudades, de atraer artistas y creativos para beneficiar su propia economía, México aún decide si entra o no a la dinámica global de desarrollo en las industrias creativas. Y aunque el país no ha definido oficialmente su posición hacia el impulso, ni tampoco reconoce el sector, cuenta con infraestructura y talento suficiente; incluso con una posición geográfica interesante, junto a los Estados Unidos, para mantenerse como un país adoptador temprano de tecnología. Por lo anterior, y en una postura optimista, se trata de una buena oportunidad para que, de una buena vez, México decida a rentabilizar su creatividad y talento.