Patent Box es un incentivo fiscal, cuyo objetivo es impulsar el desarrollo y la transferencia de conocimiento tecnológico, al prever una reducción en la carga tributaria de la empresa que licencia el uso de activos intangibles generados en el seno de la misma.

Patent Box es un incentivo fiscal, cuyo objetivo es impulsar el desarrollo y la transferencia de conocimiento tecnológico, al prever una reducción en la carga tributaria de la empresa que licencia el uso de activos intangibles generados en el seno de la misma.

En concreto, esta medida permite una exención en la cuota del Impuesto de Sociedades del 50% de los ingresos (brutos) derivados de la cesión de uso o explotación de los activos intangibles, hasta el límite de 6 veces su valor.

Un aspecto a destacar es su denominación engañosa, porque la bonificación no sólo se aplica sobre las patentes, sino que se extiende a dibujos y modelos, planos, fórmulas o procedimientos secretos y derechos sobre informaciones relativas a experiencias industriales, comerciales o científicas: Know How.

Quedan excluidos: marcas, obras literarias, artísticas o científicas, incluidas las obras cinematográficas, derechos personales susceptibles de cesión, como los derechos de imagen, programas informáticos, equipos industriales, comerciales y científicos.

Los requisitos para la aplicación de este incentivo son:

  • La Entidad licenciante haya generado o creado el activo
     
  • Licenciatario debe emplearlo en su actividad económica, no puede por lo tanto ser licenciado a empresas que no tengan nada que ver con el sector de actividad de la misma, y tampoco a empresas con sede en paraísos fiscales
     
  • Documentación: especificación contractual y registro contable diferenciado

A pesar del atractivo ahorro que este incentivo constituye, su implantación en nuestro país es deficiente. Así, atendiendo a los datos del barómetro respecto al mismo, se destaca que un 36,1% de las empresas lo desconocen y un 50,5% no lo aplica, frente a tan sólo un 13,4% que reconoce su aplicación


Entre las dificultades que las organizaciones encuentran a la hora de acceder a este incentivo, destacan: la identificación del activo intangible, su cuantificación y la gestión documental del procedimiento que permite la bonificación.

Sin embargo, la implantación de este incentivo es un objetivo prioritario, para el que se buscan distintas soluciones, como la que aboga por la emisión de “informes motivados” que cumplan el mismo papel calificatorio respecto de los activos intangibles, que el desempeñan en los proyectos I+D+i, susceptibles de deducciones fiscales.

Junto a esta medida que no ha encontrado la unanimidad en su aplicación, varias entidades entre las que se encuentra Clarke Modet & Cº ponen a disposición de los clientes, servicios especializados en la identificación de activos intangibles y la cuantificación de los mismos.

Con ello lo que se busca es promover en las empresas el diseño e implantación de una estrategia de gestión PII que contemple la financiación global de la misma y que les permita disfrutar al máximo de los beneficios del régimen fiscal vigente.