Hay dos factores básicos en la toma de decisiones sobre innovación y desarrollo tecnológico. Quién debe tomar la decisión y sobre qué premisas. La decisión debería ser tomada por aquellas personas que, dentro de la empresa, fijan su plan estratégico, definen sus objetivos y visualizan su posición de liderazgo empresarial y tecnológico.

El segundo factor es que la decisión sobre cómo orientar el proceso de investigación técnica se tome con el máximo de información analizada.

¿Cuántas decisiones sobre un proyecto de investigación en nuestra empresa se toman sin tener un conocimiento profundo del estado de la técnica?

¿Cuántas veces invertimos el dinero de nuestra empresa en proyectos que ya han sido desarrollados por otros, sobre la base de opiniones del tipo “esto no existe”?

Pongamos como ejemplo cómo actuaría una empresa que busca un tipo de textil resistente a las altas temperatura. Antes de tomar la decisión sobre el desarrollo de ese producto, decide conocer algo más sobre el estado de la técnica y utiliza las herramientas de Inteligencia Tecnológica para obtener lo siguiente:
• Tecnologías en las que actualmente se está investigando en el área de textil

• Soluciones tecnológicas disponibles en ese área

• Tecnologías que están apareciendo o que están quedando obsoletas

• Trayectorias tecnológicas de las principales empresas que compiten en el área

• Evolución de la tecnología de sus principales competidores

• Potenciales socios y empresas productoras de tecnología a nivel mundial

• Especialistas en textiles resistentes que trabajan para centros de investigación, universidades u otras empresas de cualquier país del mundo y que podrían colaborar en el proyecto con esta empresa

• Tecnologías maduras para ser adquiridas por esta empresa a bajo coste

• Tecnologías en las que puede apoyarse esta empresa para desarrollar el producto

• Noticias sobre normativa futura que puede afectar a la investigación, etc.

Se identifica una empresa japonesa con una tecnología similar y los responsables de la compañía tienen entre otras, las siguientes alternativas:
1. Utilizar esta tecnología en España para el textil que pretenden producir, visto que no está patentada en nuestro país.

2. Sobre la base de la tecnología japonesa aplicada en otro sector, invertir en el desarrollo de un producto distinto especialmente aplicado al sector textil.

3. Llegar a un acuerdo de colaboración con la empresa japonesa que desarrolló el invento y la universidad americana que colaboró en el proyecto para juntos ir hacia un producto que supere en prestaciones y utilidades el que ahora ya está patentado.

Las bases de datos de patentes mundiales acumulan al menos 40 millones de documentos; se publican al día, miles de artículos científico-técnicos; algunas revistas científicas actualizan a la semana 423.000 nuevas referencias; se leen miles de tesis doctorales en las universidades, se publican proyectos de I+D en desarrollo.

¿Alguien, pues, es capaz de decir con seguridad, que lo que está desarrollando en su empresa no ha sido llevado a cabo previamente por un tercero?

Sin unas adecuadas herramientas materiales que sean capaces de encontrar, ordenar y leer y sin un grupo humano que sepa analizar la información encontrada y, con criterio, ponerla a disposición del empresario, ¿alguien, en la empresa, se aventura a tomar una decisión que suponga el inicio de un proyecto de investigación que va a durar varios años y en el que se van a invertir algunas decenas de miles de euros?

Las herramientas de Inteligencia Tecnológica nos permiten conocer y extraer conclusiones para tomar las decisiones adecuadas. Por ello, este instrumento está llamado a ser una de las áreas principales del ámbito estratégico empresarial, por su alto potencial generador de ventaja competitiva.

La apuesta de los poderes públicos por la inversión en I+D es evidente; la apuesta de las empresas también, aprovechemos todo lo que nos puede ofrecer la Inteligencia Tecnológica como pieza fundamental dentro del proceso de toma de decisiones que serán vitales para el futuro de nuestra empresa.

Hay mucho en juego.