Las innovaciones tecnológicas que involucran software y hardware son objeto de protección en la mayoría de los países del mundo, especialmente en los de más desarrollados como Estados Unidos, Europa y algunos de los países latinoamericanos.

El hardware y software permiten que las partes mecánicas o electrónicas de una determinada invención tecnológica, funcionen y cumplan una función específica. Por esta razón, la práctica actual consiste en la protección de la parte de software y el hardware como un sistema o un conjunto, que se ajusta a los requerimientos de cada uno de los países donde se presenta. Sin embargo, este tipo de desarrollo se ha convertido en un impedimento en algunas de las oficinas de patentes de los países latinoamericanos, ya que se tiende a malentender el sentido de la protección del software cuando se encuentra involucrado con un hardware en un sistema, creando así objeciones relacionadas con el no patentamiento de software.

Por el contrario, la práctica europea permite la protección de este tipo de invenciones siempre y cuando el software se encuentre ligado a un hardware, es decir, que dicho programa de ordenador permita que el sistema funcione y cumpla una función específica. Esta práctica es muy común en la Oficina Europea de Patentes (EPO), puesto que la mayoría de los países de la Unión Europea tienen un alto avance tecnológico y facilita el entendimiento de la relación que existe entre el software y el hardware en un sistema como tal.

Ahora bien, el caso de la práctica norteamericana se basa en la protección de todo tipo de invenciones siempre y cuando cumplan con los requisitos de patentabilidad, sin importar el tipo de adelanto que se acomete. Así, la Oficina Americana de Patentes (USPTO) permite la protección por medio de patente del software tanto como un método para ser desarrollado por un ordenador, como de un sistema que involucra software y hardware. En este sentido, esta práctica asegura la protección de cualquier tipo de avance tecnológico, teniendo en cuenta que se puede proteger el conjunto de instrucciones que permiten el funcionamiento de unas partes mecánicas así como de las partes mecánicas que forman parte del sistema que se protege.


Algunas oficinas de patentes permiten este tipo de protección debido a que el adelanto tecnológico de estos países ha obligado a cambiar las leyes y enfocarlas para que los encargados de realizar este tipo de desarrollos puedan contar con una protección para sus invenciones. Se trata de un proceso que ha durado varios años y de concienciación por parte de los legisladores, hecho que también se puede lograr en los países latinoamericanos. Las nuevas tecnologías permiten demostrar que es necesario llevar a cabo una protección de sistemas que involucran software y hardware, y que dichas invenciones no se basan únicamente en un conjunto de instrucciones para que un ordenador pueda realizar una función específica, lo que se protege mediante Derechos de Autor, sino que debe existir también una parte tangible del sistema que funciona de acuerdo a unas instrucciones previamente introducidas en un dispositivo procesador.

Para ello, es necesario generar nuevas tecnologías e invenciones y protegerlas con el fin de demostrar que efectivamente en estos países también se lleva a cabo un avance tecnológico e intelectual, que requieren de protección para evitar copias no autorizadas y se realizan negociaciones con empresas interesadas en el progreso tanto a nivel nacional como internacional.