En Brasil, la piratería presenta aun índices alarmantes a pesar de que las estadísticas indiquen que las acciones iniciadas para combatirla han surtido efecto y han conseguido que el país descienda en el ranking mundial de piratería.

No es ninguna novedad mencionar los daños que la piratería causa a un país, como es la pérdida de recaudación tributaria, la reducción de empleos, la disminución de la inversión en innovación y tecnología, la contribución al crimen organizado y hasta el riesgo para la salud de los consumidores que adquieren medicamentos falsificados.


No obstante, todavía hay defensores que entienden que la piratería trae innegables beneficios, como la posibilidad del consumo de productos por las capas sociales más pobres de la población, la generación de empleos informales e incluso la paz social alcanzada por el consumo. Sin embargo, ante el escenario de los perjuicios evidentes, entidades públicas y privadas unen cada vez más sus esfuerzos en la lucha contra la falsificación de productos, promoviendo iniciativas que van desde medidas represivas hasta económicas y educativas.


Las acciones represivas están alcanzando resultados positivos con la actuación conjunta de las autoridades policiales y aduanas brasileñas situadas junto a las principales regiones fronterizas con Brasil. Sin embargo, estas prácticas no son suficientes para solucionar el problema.


Otra medida, cada vez más adoptada, es la educativa. Su objetivo es concienciar y alertar a la población de los perjuicios causados por la compra de productos falsificados. Se difunden campañas de publicidad que alcancen a consumidores de todas las edades y grupos sociales, pues el consumo de productos piratas está presente en todos los niveles, diferenciándose únicamente por el tipo del producto adquirido.


La principal motivación para el consumo de estos productos sigue siendo su precio tan atractivo, que puede llegar a ser la mitad o incluso la cuarta parte del precio original. Siendo así, otro frente de combate son las acciones económicas, que tienen como objetivo la reducción de impuestos y reformulación de medidas que incentiven la creación de productos originales a menores precios.


La venta de productos falsificados se ha convertido en un modo de supervivencia para muchos brasileños, pero los beneficios de ese comercio ilegal son para pocos. Los perjuicios causados por la piratería, además de económicos, amenazan también la salud y seguridad de la población. Por tanto, la solución a este problema está en la contribución de todos los sectores de nuestra sociedad con vistas a combatir el crimen de la piratería.