La competencia del mercado actual obliga más que nunca a profundizar en el conocimiento de nuestro entorno objetivo. Las herramientas que proporciona la Inteligencia Tecnológica, se convierten por tanto, en elementos fundamentales para la toma de decisiones.

La innovación es también una consecuencia natural de ese mismo conocimiento del mercado que obtenemos gracias a la aplicación de instrumentos de Inteligencia Tecnológica.

Se detectan las empresas tecnológicas líderes y las destacadas públicamente en el área, los países donde están ubicadas, las principales invenciones protegidas en el campo tecnológico, su posicionamiento tecnológico, entre otros aspectos.

Las estrategias recomendadas para la colocación de las innovaciones, partiendo del conocimiento que proporciona la Inteligencia Tecnológica, se pueden resumir de la siguiente manera:
1. Complementar el conocimiento generado sobre el mercado con la Inteligencia de Negocios, donde se reconocen las fortalezas, debilidades, riesgos y oportunidades tecnológicas y de operación.

2. Elegir las empresas susceptibles de ser socios potenciales de negocios, incluyendo a aquellas consideradas como competidoras.

3. Verificar qué invenciones de la empresa complementan o compiten tecnológicamente en el mercado. Destacar aquellas protegidas a través de la Propiedad Industrial e Intelectual y estudiar si existen extensiones de protección a otros países.

4. Verificar los países y los rubros de protección de las invenciones de las empresas importantes en la tecnología.

5. Realizar Inteligencia de Mercado para verificar los productos colocados bajo la protección de patentes, en otros países y en Latinoamérica.

6. Posicionar las potencialidades de los productos que son posibles de obtener a partir de las innovaciones de la empresa.

7. Revisar la posibilidad de protección de Propiedad Industrial de las innovaciones de la empresa, en países de interés, con base en los plazos oportunos.

8. Proteger en consecuencia en aquellos países en donde: (1) la empresa cuente con fábricas propias, (2) existan posibilidades de manufactura de nuestros productos, (3) puedan recibir nuestras exportaciones y (4) la competencia tenga fábricas y nuestra empresa no, para la celebración de contratos de licencia por la explotación de la tecnología.

El camino puede verse en el sentido contrario, pudiendo localizar innovaciones de terceros que sean posibles de manufacturar y comercializar en países latinoamericanos.

Con el proceso de la aplicación de estas estrategias, se abre la posibilidad de generar riqueza y empleos en Latinoamérica.